Jacob Valais. Tisha BeAv.
Día de dolor. El día más triste del calendario Judío. El próximo Tisha BeAv, se cumplirán dos mil cuatrocientos diecinueve años de la destrucción de Templo. El Templo de Salomón. La cosa se repite en el mismo día del año setenta de la E.C. y, todavía se está llorando la pérdida. ¡La Casa de Dios! ¡Un Dios sin techo!
Después de la creación del Estado de Israel, se hubiera podido edificar un nuevo templo. Un templo, mucho más hermoso de lo que fue el de Salomón; por el precio de una docena de caza-bombarderos. Hay que reconocer que los aviones eran bastante más necesarios que un Templo. Pero, además, ha existido y existe todavía un problema de ubicación. El solar del antiguo templo está ya ocupado. El califa Omar ya cuidó de hacer anotar en el registro de la propiedad la construcción de su mezquita.
Ahora el lugar es sagrado para los seguidores de dos confesiones religiosas que, precisamente ahora, están en el punto álgido de su antagonismo. Las tres religiones “del Libro”, es decir, las tres religiones reveladas; han vivido momentos de casi, entendimiento y otros de franca beligerancia. Lo mejor del caso es que las tres se refieren al mismo Dios llámese Alá, Hashem o Dios Padre. Únicamente el Cristianismo se ha sacado de la manga la misteriosa troyka de la Trinidad. Dios es Uno y Trino. Forman las tres personas, un bloque compacto, pero escindible.
Es en lo que se diferencian las tres divinidades. Lo que es único e indivisible en el Judaísmo y en el Islam; se vende en paquetes de tres en el cristianismo, por el mismo precio.
De difícil solución veo la construcción de un nuevo Templo. Los islamistas radicales defenderán con uñas y dientes el espacio vital de la mezquita de Omar y Al Aqsa. En La Roca fue donde Abraham quiso sacrificar a su hijo a Hashem, que querría probar su fidelidad, ya que no se fiaba del "Certificado de Antecedentes Penales" de Abraham. Desde La Roca, Mahoma subió a los cielos. Una especie de Kourou, o Cabo Cañaveral en Oriente Medio. Sobre ambos hechos se han escrito libros. Se ha enseñado en las escuelas y en las universidades. ¿De quien era esposo Abraham? Según el Judaísmo y el Cristianismo, lo era de Sara. Según el Islam, la esposa de Abraham era Agar.
Dos historias divergentes que se apoyan sobre endebles argumentos de escasa veracidad contribuyen, hoy en día, a aumentar el grado de animadversión de dos pueblos que, al decir de los Libros, tienen el mismo progenitor.
¡Tantos años llorando la destrucción de un templo! NO se ha quedado Hashem a la intemperie. En la más pequeña de las Bet Hamidrash cabe perfectamente y puede moverse en ella con entera libertad.
Fue una gran desgracia la destrucción de los dos templos. Pero, mucho mayor fue la ocurrida a nuestro Pueblo Elegido, en los dos milenios que pasamos en Europa, acusados de todos los delitos, sufriendo todas les vejaciones, hasta acabar sufriendo la “Solución Final” en los campos de exterminio nazis. Europa tendría que rasgarse las ropas y arrojar ceniza sobre su cabeza en duelo permanente por los pecados cometidos y por los de omisión, por el trato dado a los practicantes de una religión que fue fundamento de la que gobernó los destinos europeos durante casi dos mil años.


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